Sin mirar atrás...

Preparo las maletas para mi viaje de mañana, no quiero llevar nada en ellas..quiero ligero el peso de mi equipaje hacia mi nuevo despertar .   

No quiero llevarme malos recuerdos, lágrimas, rencores, envidias, desilusiones ni nada que me detenga en éste viaje hacia mi encuentro

Nada que me haga desistir de que realmente quiero encontrarme conmigo misma y aceptar lo que vaya a ver en mi, en ese instante...


Un viaje que tal vez me haga reconocer que algunas de mis decisiones no fueron acertadas, y que me equivoqué, un viaje al centro de mi corazón que me haga reflexionar de todo lo que he hecho, no solo éste año, sino a lo largo de mi vida y de las cuales he tenido experiencias muy gratas y dolorosas también.

Éste viaje lo hago como todos los años para mejorar mi manera de ser y seguir con ésta misión que Dios me tiene preparada y que antes de cualquier objetivo a cumplir, es el ser mejor humano para predicar con el ejemplo y ser congruente con mi manera de pensar, decir y hacer...

¿Por qué lo hago? Simplemente por que quiero dejar huella, dejar mi semilla en éste universo y sobre todo en el de mis dos pequeños quienes son los que me inspiran a hacerlo, para poder seguir construyendo un mundo mejor para ellos caminando al lado del hombre que amo y edificar juntos un mañana mejor para mis hijos.

No sin antes agradecer profundamente a mis padres por ser quien fui, soy y seré el día de mañana, ahora puedo decir que éste viaje lo hago sin mirar atrás para no detener lo que Dios me tiene preparado en éste bello universo... Estos viajes me han enseñado a romper con los patrones de vida que no me han gustado y que realmente me han hecho mejor como mujer, esposa, amiga y madre.


Hechicera.